¿Qué es lo que él va a hacer o decir o cómo se verá? para que podamos afirmar: “Él es un gran ser” ¿Cómo lo vamos a saber? ¿Se va a ver más sabio, va a estar más tranquilo, más sofisticado?
Un gran ser genuino, no necesariamente parece ser un hombre santificado o un santo. El ser que tiene verdadera valía siempre lo mantendrá oculto. El que conoce verdaderamente al ser, es un maestro en aparentar que es completamente inocente o ingenuo, cuando de hecho lo sabe y lo ve todo. Es un maestro en aparentar que sabe menos de lo que realmente sabe. La gente común se ve muy dura, para aparentar que sabe menos de lo que sabe. Por el contrario, la tendencia es parecer más conocedor de lo que realmente es. Así que ¿Cómo vamos a saber si una persona ha alcanzado algo? ¿Cómo reconoceremos a una persona que ha alcanzado un estado elevado de espiritualidad? ¿No haría lo mismo que nosotros? ¿No tendría un cuerpo humano con personalidad, manías y excentricidades como el resto de nosotros? ¿No continuaría su cuerpo pasando por su Karma, igual que todos nosotros?
Entonces ¿cómo lo reconoceríamos, cómo reconoceríamos a un gran ser? Sólo hay una forma de reconocer a un gran ser. Podemos reconocerlo por lo que experimentamos al estar cerca de él, o por medio del contacto que tengamos con él. Si causa alguna transformación interna o externa, si nos volvemos vívidamente conscientes del ser interno, si nuestra mente se aquieta en su presencia, si el amor y la alegría surgen inexplicablemente desde dentro, entonces podemos reconocer a aquel que está en sintonía con el ser interior de todos.
Si estamos lo suficientemente abiertos y receptivos podemos reconocer a un gran ser, mediante nuestra propia experiencia.
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